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LA LLEGADA A CASA DE TU CACHORRO BULLDOG FRANCÉS

Al llegar a casa con su cachorro, evite que el resto de la familia que le está esperando le agobie cogiéndolo en brazos y acariciándolo, puesto que le causará un gran nerviosismo. Déjelo en el suelo y permítale que huela todos los rincones de la casa que desee (siempre con usted detrás vigilándolo que no toque nada que no debe, y si lo hace, cámbiele la ruta moviéndole el cuerpo hacia otro lado suavemente), que orine y defeque si lo necesita, que beba agua, muéstrele su cojín de dormir, y no le hable demasiado fuerte. Acarícielo mientras olisquea todo, para tranquilizarlo.

 
LA PRIMERA NOCHE
Hay libros que aconsejan dejarlo desde la primera noche en el lugar donde vaya a dormir, y no ceder en ningún caso a sus aullidos. Esto además de desnaturalizado, nos parece contraproducente.

A un cachorro que ha estado durante mínimo 2 meses durante 24 horas con su madre y hermanos, no se le puede separar de ellos de golpe y pretender que responda bien a la situación. Los habrá que sí lo hagan (por resignación o extremada independencia) y otros que no.

La primera noche debemos procurarle un sitio para dormir pequeñito, en el que, sin llegar a estar agobiado, esté algo apretadito, para que no se sienta inseguro, ya que hasta entonces habrá estado durmiendo sobre, junto o debajo de sus hermanos. Se puede usar un trasportín con un cojín o toalla gruesa y doblada de manera que le quede una base mullida y probar a dejar la puerta del trasportín abierta (quitando de en medio todo lo que pueda morder).

El trasportín debe de estar cerca de nosotros, y debemos hablarle para que se tranquilice hasta que se duerma. Una vez dormido, podemos cerrar el trasportín. Si en algún momento de la noche llorase (lo cual es una respuesta muy normal) se le debe atender, hablándole y acariciándole.

Insistimos en que la primera noche pode ser muy molesta para él y sus nuevos dueños, pero hay que tener paciencia. Cuando, con el tiempo y la edad, se sienta seguro, podemos empezar a separar el trasportín o incluso ponerlo en otra habitación, pero teniendo en cuenta que necesita un tiempo de adaptación, que varía mucho de un perro a otro.

 

SALUD

DIARREA
1 Sobre de “Tanagel” mezclado con la comida y agua de cocer arroz (ya enfriada) para beber (se le introduce con una jeringuilla poco a poco por el lado de la boca o se le miga con el pienso)
Reducirle la cantidad de comida, puede estar sobrealimentado.
Descartar parásitos intestinales (puede que se haya pasado alguna desparasitación)

IMPORTANTE: si no quiere beber, meterle con una jeringuilla agua en la boca (por el lado y poco a poco para que no se ahogue)  para evitar la deshidratación. Esto también si tiene vómito en lugar de diarrea. Si persiste, debe consultar al veterinario.

ANO
Si roza el culo por el suelo, puede ser que se note “manchado” tras defecar o bien que tenga parásitos internos. Probar a limpiarle con una toallita húmeda o un simple paño húmedo tras cada defecación para retirarle restos.

También puede ser que las glándulas perianales estén obstruidas. Consultar al veterinario para que descarte o resuelva este caso (suele solucionarse apretándole dichas glándulas que hace que se vacíen)

PULGAS Y GARRAPATAS
Revisarle cada tiempo por si tiene garrapatas o pulgas sobre todo tras las orejas, dentro de las orejas, en el pliegue de ellas o en los sobacos, aunque pueden estar en cualquier parte del cuerpo. Si el pelaje impide identificar claramente si hay pulgas, mirarle la barriga 8donde la piel esta descubierta) por si pasa alguna. Otro truco es poner un folio blanco cerca del costado del perro o del rabo y rascar, a continuación se aplica el alcohol a lo que haya caído en el folio, y si se convierte en sangre, son pulgas.

LEGAÑAS
Si tiene muchas legañas (grandes y continuadas) y se lo notan los ojos molestos (o el perro se roza o se restriega rascándoselos), aplicar 4 gotas en cada ojo de suero fisiológico y limpiarle el resto con un algodón.

ARRUGAS DEL MORRO Y LA CARA
Limpiárselas una vez por semana con agua (abriéndole las arrugas y pasando un bastoncillo de oídos) y 1 vez al mes empapar el bastoncillo en agua con 1 cucharadita de bicarbonato sódico bien diluido.

OÍDOS
Limpiar la parte más externa del interior del oído con un pañuelo de papel o tela. Para limpiar el interior, consultar al veterinario la forma correcta de hacerlo.
“Si persiste cualquiera de estos problemas o se tienen dudas, acuda a un buen veterinario”

SIGNOS DE ALERTA
Lleve con brevedad a su perro al veterinario:
-Si el perro tiene buen apetito y aun así no engorda correctamente, o si le falta apetito a pesar de reducirle la ingesta de pienso, o si deja de comer por completo.
- Si el perro empieza a decaer en su ánimo (se le nota cansado, sin ganas de jugar, triste)
- Si tiene los ojos vidriosos o con mucha legaña alrededor del ojo o los tiene entrecerrados, o la lengua o cielo de la boca blancos, o la nariz fría.
- Si se rasca mucho alguna parte del cuerpo (puede tener ácaros, parásitos externos, heridas, parásitos internos…
- Cualquier cambio brusco en su físico.
- Por supuesto, si vomita o tiene diarrea.
- Si le falla continuamente algún músculo.
- Si tiene la trufa muy acuosa o con moco.
- Si ladea la cabeza como si le pesara una oreja.

 

HIGIENE

Cepillado: debe realizarse 1 vez/semana, durante aproximadamente 15 minutos o hasta que deje de salir mucha cantidad de pelo, con un cepillo de goma y púas de goma (perros de pelo corto) y a contrapelo siempre. En época de muda es conveniente cepillarlo todo los días o como mínimo cada 2 días.

Bajo el rabo: debajo del rabo tienen una cavidad con difícil accesibilidad y poco aireada, que debe limpiarse con paciencia y cuidado (pues es una zona que los frenchies detestan que le toquen) con un bastoncillo mojado en agua templada, 1 vez a la semana, y 2 veces por semana en período de muda.

Lavados: un perro que vive normalmente en el hogar de su dueño y da paseos por la calle con la vigilancia del dueño, no necesita más que 3 o 4 lavados al año. En caso de que se ensucie todo el cuerpo por algún motivo, sí debe bañársele, pero a menos que eso ocurra, bastará con los cepillados diarios. No es aconsejable bañarlo a menudo puesto que se le deteriora la capa de grasa de la piel, se le altera el ph y le puede producir eccemas y otros problemas de piel. Recuerde que el champú debe ser específico para perros y que ellos tienen un ph distinto al nuestro.

 

EDUCACIÓN

Cada perro tiene distinto carácter y forma de ser, así que cada uno necesita distinto grado de perseverancia, de paciencia y de tiempo por parte de su dueño. Y jamás olvide que aprenden con mayor efectividad y mejor con caricias y juegos que con reprimendas. Se le debe respetar siempre.

Es muy importante tener una buena relación con el perro para que se establezca un vínculo sólido entre dueño y perro. Igual de importante, o quizá más, es premiar al perro cuando cumple el objetivo que le proponíamos, que reprenderle cuando haga algo que no debe. No se puede estar siempre gritándole al animal ni agrediéndole sin mostrarle luego nuestra satisfacción cuando haga algo con bien. Y tengamos en cuenta que no es lo mismo AGREDIR que REPRENDER. La reprimenda deber consistir en: decirle un “NO” con un tono fuerte y de manera contundente, y en cuanto deje de hacer algo que no debe, cambiar el tono a uno afable y sosegado para decirle “MUY BIEN” y acariciarle de la cabeza al lomo y darle palmaditas en el costado.

Si insiste en hacer algo que no debe, se le puede dar un cachete (como una bofetada seca pero no fuerte, Y SIEMPRE CON LA MANO, no periódicos ni nada parecido) en el trasero, y volver a decirle la palabra “NO”. Es más efectivo que el animal intuya nuestro enfado con él a pegarle continuamente.

Incluso ignorarle un rato tras haberle reprendido con el “NO” resulta efectivo, ya que así entiende que no nos relacionamos con él cuando hace algo malo. Los perros son muy receptivos y sensibles.

Es básico tener paciencia con el perro, no va a aprender las cosas en el tiempo que deseemos, y cada carácter tiene su tiempo de adaptación y asimilación.

 

HACER PIPÍ

Hasta los 5 ó 6 meses no podrá controlar bien los esfínteres.  Para que haga sus necesidades donde se desee, debe impregnar un periódico en su pipí y colocar ese papel o impregnar con ese olor el lugar donde se desea que orine. Se puede probar a colocarle una bandeja con arena (que no sea alta para facilitarle el acceso a la misma, recordemos que no se va a esforzar igual que un gato) y restregar el periódico allí para que le huela a su pipí. Cuando lo pillemos haciendo pipí en un lugar no deseado, podemos decirle “NO” de manera seca pero no muy alta, y cogerlo en brazos y llevarlo a donde queremos que orine, para que termine allí (además, esto también sustituye al uso del periódico para recoger el pipí). NUNCA PEGARLE POR HABER ORINADO O DEFECADO DONDE NO QUEREMOS QUE LO HAGA, ya que para cada perro puede resultar más o menos difícil llegar a controlar sus esfínteres. Asimismo, este método no tiene garantía de efectividad, y todo lo que podemos hacer entonces es seguir insistiendo, pero nunca presionando al animal.

GENERALMENTE CUAND EMPIEZAN A SALIR A LA CALLE CON ASIDUIDAD Y CON HORARIOS REGULADOS, SUELEN EMPEZAR A CONTROLARSE PARA ESPERAR A LA SALIDA.

Recordar que los 3 momentos más propicios para que orine o defeque es unas horas después de haber comido, media hora aproximadamente tras haber bebido, y al ratito de despertarse. Los perros no suelen orinar donde duermen, algunos incluso necesitan apartarse bastante del lugar donde duermen o suelen habitar para realizar sus necesidades.

A partir de que el perro pueda salir a la calle (cuando ya tenga todas las vacunas) hay que sacarlo por las mañanas, al mediodía, a la tarde/noche y esperar una media hora tras su comida. De esta manera, y durante un tiempo, seguirá haciendo sus necesidades en casa y en la calle, pero llegará un momento en el que sólo lo haga en la calle porque  considerará la casa su entorno para dormir, y no querrá hacerlo allí.

 

ALIMENTACIÓN

El perro debe alimentarse sólo de pienso, aunque puede añadírsele de vez en cuando arroz hervido, pero si le va bien sólo con el pienso, es mejor así. El pienso debe ser siempre gama alta (son más caros, pero los ingredientes son mejores) y con un nivel de proteínas entre 26 y 28 (aunque de cachorro debe de ser 30)
Es importante no sobrealimentar al perro. El perro va indicando su propio apetito y el dueño va viendo si su apetito es excesivo (engorda demasiado) o escaso (queda demasiado delgado).
El perro lo indica dejando en el plato si es excesiva la cantidad o comiendo ávidamente toda la cantidad que se le pone. En este último caso, se prueba a ponerle progresivamente unos gramos más de pienso, y en el momento en el que deje alguno, quitar la cantidad que deje, y así ir dosificándole. De todas formas, normalmente los sacos de piensos indican las cantidades a consumir según el peso del perro, y sirven  como orientación.

No permitir que el perro coma fuera de horas ni otro alimento que no sea su pienso habitual.  Puede ofrecérsele ocasionalmente manzana y pera.

HUESOS PARA ROER
Si se le quiere dar al perro un hueso para roer, jamás ofrecerle huesos de pollo, pues pueden astillársele en el estómago y producirle perforaciones. Puede comprar en tiendas veterinarias huesos para roer específicos para perros.

IMPORTANTE: A partir de los 6 meses se puede acostumbrar al perro a comer a una hora determinada, y darle un tiempo para que empiece a comer, no dejarle la comida todo el día puesta.

Normalmente, si se sigue una rutina de horario, el perro tendrá hambre y no tardará en aceptar el plato de pienso, así que se debe esperar para que empiece a comer unos 10 minutos, poniéndole el plato en una zona tranquila y alejado de otros perros. Si vemos que el perro no hace intento de comer, retirarle el plato y no darle de comer hasta la dosis siguiente. El hecho de que no intente comer puede ocurrir:

- Porque se hace el remolón y quiere que se le dé otra cosa de comer (esto pasa cuando se le acostumbra a darle otro alimento que no sea pienso). Cuando tras varias dosis o una sola dosis sin tomar, el perro vea que no se le va a dar otra cosa, aceptará el pienso.

- Porque no tenga tanto apetito. En este caso reducir la cantidad de cada dosis y probar a ver si así aumenta su apetito en cada dosis. Si aun así, no como su pienso probar a ver si como algún quesito de caserio o un trocito de jamón york, si lo come, no tiene falta de apetito o bien no le gusta el pienso, se puede probar con otro. Si no come el quesito ni algo que le guste o lo come con poca gana y esto sucede durante varios días, será un signo de alerta y habrá que acudir al veterinario.

CAMBIARLE EL PIENSO
Cuando sea necesario cambiarle de un tipo o marca de pienso a otros, deber hacerse en varias tomas, no de golpe, empezando a añadirle a un toma de pienso habitual, un puñadito del pienso nuevo, y en la siguiente toma, la mitad del pienso habitual y la mitad del nuevo, y en otra toma de pienso nuevo con algunas bolitas del pienso habitual, y en otra toma poner sólo el pienso nuevo.
A veces que el perro haga caca suelta o demasiado blanda es culpa del pienso. Probar con uno que le mantenga en estado físico óptimo y que le ayude a hacer las cacas sólidas
El agua debe tenerla siempre a su alcance, limpia y fresca.

TOMAS DIARIAS DE PIENSO SEGÚN LA EDAD
De 2 a 3 meses: ha de comer cada 5 horas, mañana, mediodía, tarde y noche.
De 3 a 6 meses: dar de comer 3 veces al día (mañana, mediodía, noche o dejarle el cuenco lleno todo el día.
De 6 a 10 meses: dar de comer 2 veces al día (mañana y noche) Incluir una cucharadita de aceite de oliva sólo en una de esas tomas, dos veces por semana.
De 10 meses en adelante: 1 vez al día (preferentemente noche) Añadirle una cucharadita de aceite de oliva una vez por semana.

El plato para comer y el de beber deben estar a la altura del pecho, de manera que pueda comer y beber con la cabeza en recto, no agachándola totalmente, y tanto el cacharro del agua como el de la comida, no deben poder ser volcados por el perro.

 
PASEOS

Hay que diferenciar entre paseos y salir a hacer las necesidades.
Hacer sus necesidades: necesita salir 3 veces al día, durante 10 minutos aproximadamente. Llevar siempre una bolsa de plástico para recoger las cacas y enseñarle a que haga pipí en huecos de tierra.
Paseos: necesita salir 1 vez al día, durante 20 minutos aprox. Cada 2 días mínimo. Pero recuerde que si vive en una zona muy calurosa evite que su perro haga ejercicio durante el día, siendo preferible sacarlo a pasear por las noches, cuando las temperaturas hayan bajado. Ya que podría sufrir un golpe de calor, en cuyo caso debería mojarle todo el cuerpo poco a poco con agua templada.

Ir suelto si o no? Definitivamente NO, por diversos motivos, que enumero abajo; basta con llevarlo con una correa larga que le permita caminar con libertad pero cerca de nosotros, y por supuesto debemos ir hacia donde el perro elija con limitaciones.

Motivos para no soltarlo:
- Porque pueden suceder diversos accidentes desagradables, por mucho que usted tenga educado a su perro y confíe en él, no deja de ser un animal que se guía por instintos y motivaciones y esto puede hacer nos dé reacciones inusuales.
- Porque puede ir hacia un lugar no conveniente (agujero, carretera…) y tener un accidente o provocarlo.
- Porque puede acercarse a personas a las que no les agrade que un perro desconocido se le acerque.
- Porque puede comer algo peligroso sin que le dé tiempo a usted a reaccionar.
- Porque puede orinar o defecar sin su control en sitios donde no debe.
- Porque puede acercarse a otro animal y surgir una reacción impropia de nuestro perro y/o peligrosa del otro.

Así que para evitar esto, y por el bien de la convivencia, es mejor no soltarlo.

Sí se le puede (y se debe porque lo necesita) soltar en espacios abiertos, con buena visibilidad, donde no haya gente ni otros animales en un radio amplio, y a una distancia prudencial de caminos y carreteras y siempre que el perro nos obedezca cuando le ordenamos que acuda a nuestra llamada.

 
JUEGOS

Los juegos y la interrelación con su perro son una necesidad más, igual que el darle de comer o vacunarlo. Al perro le basta con que le tire un mordedor de tela para que se lo traiga o para que ambos tiren de un extremo. También pueden jugar sin necesidad de ningún mordedor o juguete: basta con que le dé empujoncitos y golpecitos con su mano (el perro sabrá que no está pegándole) y hablarle en tono agradable y alegre, tirándose al suelo con él dejando que él se ponga encima y le dé lametazos (es muy positivo para el perro que el dueño se deje lamer la cara) y luego agarrándolo usted y tumbándolo a él. Siempre sin presiones ni golpes bruscos.

Debe dedicarle a esta actividad 10 minutos al día, terminando con una amplia caricia y con palabras tranquilizadoras para que entienda que debe apaciguarse.

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